La rosa, la emperatriz del jardín

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La rosa afecta a casi todos nuestros sentidos: la vista, el olfato, el gusto, y el tacto. Sus colores varían entre infinitos matices de blanco, amarillo, naranja, rosa, rojo, e incluso combinados gracias a sus numerosos híbridos; su intenso y dulce perfume puede recordar el del almizcle, el té, la miel, o el limón; al tacto, sus pétalos son suaves, lisos y aterciopelados.

Descripción de la planta

La planta de la rosa o rosal es un arbusto de la familia de las rosáceas, a cuya familia también pertenecen otras especies como los frambuesos, cerezos, manzanos, perales, membrillos, almendros y melocotoneros.

Las raíces, vigorosas y ramificadas, están separadas del tallo por el cuello.

Las hojas del rosal son compuestas, pudiendo contener entre cinco, siete, once y hasta trece folíolos. Son ovaladas con bordes aserrados, y de un color verde oscuro y verde azulado en el revés.

Las espinas son mutaciones de las hojas que, dependiendo de la variedad, pueden alcanzar notables dimensiones.

Sus flores, las rosas, según la variedad de que se trate, son más o menos fragantes, aunque todas tienen un perfume característico. La forma, aunque fácilmente reconocible, es también variable; las hay más planas, con pétalos simples o dobles casi planos o que se curvan ligeramente hacia el interior; las hay terminadas en punta, más cerradas y alargadas con los pétalos más apretados entre sí; y finalmente, las hay más abiertas y abombadas, dobles o extradobles, con un mayor número de pétalos que se superponen.

Rosa híbrida de té roja

Clasificación de las rosas

Existen más de veinte mil variedades de rosas en todo el mundo, por lo que su clasificación puede ser tediosa; no obstante, se pueden clasificar las rosas separándolas en tres grandes grupos: las rosas botánicas, las antiguas, y las modernas; dentro de estas últimas se encuentran las variedades más conocidas.

Rosas botánicas: este grupo encierra las variedades más primitivas de las cuales descienden las variedades de rosas modernas. Son arbustos rústicos, tapizantes o trepadores, de follaje tupido y flores simples de cinco pétalos o semidobles, muy perfumadas. Después de la floración, las bayas pueden permanecer varios meses en la planta, otorgándoles un detalle decorativo.

Rosas antiguas: los rosales que forman este grupo son muy numerosos, y sus características muy heterogéneas.

Pertenecen a este grupo las variedades rosa gallica, rosa damascena, rosa centifolia, rosa de té y rosa rugosa, entre muchas otras.

Rosas modernas: entre las características de los rosales de este grupo se pueden destacar el porte robusto de las plantas, la refloración regular y abundante, la flor grande y única de tallos largos y rígidos, con una corola de centro sobresaliente, que las hacen las más adecuadas para contemplar en el jardín o para decorar con flores cortadas.

Su gama de colores es muy amplia, y su floración exuberante se extiende desde el inicio del verano hasta entrado el otoño.

Entre las variedades de este grupo se destacan los híbridos de té (los más conocidos actualmente), rosales de grandes flores (Grandiflora) y los rosales de mata (rosas Floribunda); estas últimas tienen flores en racimos de abundante y prolongada floración.

Rosa floribunda roja

Los rosales de arbusto también están dentro de este grupo. En estos rosales, las ramas nacen desde la base, otorgándoles un gran porte, pudiendo alcanzar los dos metros de altura. Su exuberante y prolongada floración, junto con su aspecto vigoroso y robusto los hacen ideales para plantar aisladamente en el jardín.

Y finalmente, aunque pensados para espacios o jardines más grandes, no podemos olvidar los rosales trepadores, que por sus características ramas largas y flexibles y grandes flores son ideales para revestir rejas y galerías, o para adornar muros. Existen dos tipos: los Climber (de tallos rígidos con pocas hojas y floración abundante, aunque de aspecto algo desordenado), y los Rambler (con numerosos tallos flexibles que nacen de la base del rosal, otorgando un aspecto más elegante).

Rosal trepador en un puente

Cómo cultivar rosas

Para desplegar todos sus colores y aromas, los rosales necesitan un lugar soleado para desarrollarse; es a pleno sol donde exponen una abundante floración y crecen fuertes. Una iluminación intensa favorece, además, la vivacidad de sus colores. yorksouthfire.1blogs.es

No obstante, no deben ser expuestos al sol durante más de siete u ocho horas diarias, ni a una temperatura que supere los 35°C, ya que pueden caerse sus hojas, pimpollos y flores.

La plantación del rosal debe realizarse preferentemente en los meses de frío, aunque en el caso de plantas con cepellón, el trasplante puede realizarse en cualquier período del año, puesto que las raíces ya están aseguradas.

Se debe preparar previamente el terreno donde va a ser plantado, ya que el rosal requiere un sustrato muy rico en sustancias orgánicas; puede ser conveniente añadir estiércol o abonos minerales.

Si el suelo no es lo suficientemente poroso, será necesario añadir una buena cantidad de arena o turba.

Para plantar nuestro rosal en el jardín, se debe cavar un hoyo de 40 × 40 × 40 cm y colocarse en el centro las raíces de la  planta; luego se rellena y se comprime el suelo en torno a las raíces. Si se van a plantar varios rosales juntos, se debe respetar una distancia mínima de 40-50 cm entre una planta y otra, que tendrá que aumentar cuanto mayor sea el tamaño de los ejemplares.

Si vamos a fertilizar a fin de tener plantas vigorosas, con un follaje abundante y una mayor cantidad de flores, se debe tener en cuenta que los nutrientes que la rosa es capaz de absorber en mayor cantidad son el potasio y el nitrógeno, seguidos del fósforo y el hierro.

En primavera son necesarios los riegos regulares abundantes, cada 7 u 8 días y preferiblemente matutinos, de tal forma que la planta tenga suficiente tiempo para absorber el agua, y evitar así la formación de mohos.

La zona de las raíces que más absorbe el agua y los nutrientes es la más joven y alejada del tronco, por lo que se debe regar en un área bastante amplia.

Rosa híbrida de té roja

La poda del rosal

Como en la mayoría de las especies, en el rosal conviene podar durante el reposo, hacia el final del invierno cuando el crecimiento se detiene.

En los rosales de mata, se deben dejar tres o cuatro yemas bien formadas en las ramas elegidas; en los rosales arbustivos y en los trepadores, es conveniente hacer podas de reducción.

Los cortes deben realizarse de forma limpia y oblicua, un poco por encima de la yema, para evitar que el agua pueda entrar en ella.

Según el objetivo con el que se realizan las diferentes podas, pueden distinguirse varios tipos:

  • Sanitaria: es la que se realiza para eliminar ramas secas o enfermas;
  • De clareo: es la que se efectúa cuando la variedad de rosal es abundante en ramas, y es menester cortar ese crecimiento excesivo para favorecer la entrada de la luz y aire a la planta;
  • De formación: es la que se realiza cuando se desea modificar la formación del rosal para darle una determinada forma;
  • De reducción: tiene lugar cuando se cortan los extremos o ápices de las ramas para favorecer la ramificación y producción de flores, además de estimular la formación de yemas laterales.

Rosas rosadas

La multiplicación de los rosales

La forma de multiplicación más sencilla e indicada para reproducir rosales es mediante esquejes.

Según la parte de la rama de donde se toma el esqueje, éste puede ser de nudo, en el que el fragmento se corta en un punto central de la rama, entre un nudo y otro, o bien puede ser de punta, en el que el fragmento de la rama incluye la yema del ápice o punta de la rama.

Las ramas elegidas para los esquejes deben tener consistencia semileñosa, cuando el color va cambiando del verde oscuro al marrón, y su longitud debe abarcar dos o tres nudos.

Los esquejes se deben enraizar en una mezcla muy ligera y aireada de vermiculita y turba, o bien directamente en arena.

Deben mantenerse a la sombra en un lugar resguardado, preferentemente en recipientes individuales, siendo humedecidos de forma frecuente con un pulverizador de agua.

Rosal de rosas rojas

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