Los cuidados generales de las plantas

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A la hora de cultivar una planta resulta muy importante tener en cuenta su lugar de origen.

Si una planta proviene de un clima desértico, seguramente no tolerará grandes cantidades de agua: un exceso de humedad en el sustrato provocaría podredumbre, que rápidamente se extendería a todas las partes de la planta.

Si una planta es de origen tropical, las temperaturas que tolerará serán siempre moderadas, y por ello no se podrá plantar en un jardín de clima continental, a menos que se disponga de un lugar para protegerla durante el frío, como un invernadero (en este caso, habrá que cultivarla en maceta, para poder trasladarla).

La luz que necesitan

Tanto en el interior como en el exterior, las plantas necesitan luz para poder efectuar la fotosíntesis. Pero no todas las plantas soportan la misma intensidad de luz: unas necesitan una luminosidad indirecta, otras una luminosidad tenue y algunas requieren más intensidad de luz para poder elaborar correctamente las sustancias que necesitan para su crecimiento.

Así, los helechos necesitan una luz más suave; por el contrario, muchas plantas de flor necesitan más cantidad de luz para formar las flores.

La temperatura ideal para el cultivo

La temperatura ambiente adecuada para un óptimo desarrollo varía según las especies.

Las plantas de interior se desarrollan bien con temperaturas diurnas de 20-24ºC y de 18-20ºC de noche, ya que la mayoría son de origen tropical.

Este tipo de plantas no se puede exponer a cambios bruscos de temperatura, y por ello no habrá que colocarlas cerca de una ventana en invierno o a la intemperie, ya que temperaturas de 8-10ºC les  provocarían graves lesiones. Por esta misma razón también, cuando las temperaturas exteriores son bajas, habrá que regar con agua templada, que esté en torno a los 20ºC.

Por lo que respecta a las plantas de exterior, en climas continentales perderán sus hojas o entrarán en un período de reposo durante el invierno por efecto de las bajas temperaturas, pero durante la primavera siguiente volverán a rebrotar y a crecer.

El agua de riego necesaria

La cantidad de agua de riego dependerá de las características de la especie.

La tierra nunca ha de secarse del todo entre un riego y otro, excepto la de los cactus y las crasas, y la de las especies en período de reposo.

La mayoría de las plantas requieren la tierra húmeda, pero sin encharcamientos; para ello, el sustrato debe contener elementos aireantes para permitir la circulación del aire, como por ejemplo perlita, arena, arcilla expandida o elementos gruesos.

Riego de las plantas

Cuándo conviene trasplantar

A las plantas que se cultivan en maceta conviene cambiarlas a los dos o tres años a una maceta más grande.

Si las raíces de la planta salen a la superficie, habrá que trasplantarlas a otro recipiente mayor o buscarles un emplazamiento en el jardín. Para sacar la planta de la maceta, se sujeta muy bien por el tallo, y se le da un golpe seco a la maceta de arriba hacia abajo: el terrón de raíz se desprenderá sin dificultades.

Las plantas que se cultivan en maceta se pueden trasplantar en cualquier época del año, ya que las raíces no sufren al estar protegidas por el cepellón.

No obstante, se deben tener en cuenta los ciclos biológicos; cuando una planta está en plena floración o empezando a rebrotar, el trasplante puede perjudicarle mucho, e incluso puede llegar a interrumpir su ciclo vegetativo, sufriendo un retraso en el crecimiento durante esa temporada.

Plantando en el jardín

Preparando el sustrato

En el momento de realizar el trasplante, habrá que suministrar a la planta una tierra nueva que le aporte las sustancias nutritivas y minerales que ya ha agotado en el recipiente anterior. Encuentra los mejores productos en amazon categorizados Bueno, bonito y barato

Un sustrato que garantiza buenos resultados se puede preparar mezclando 1/3 de tierra de jardín (aporta estructura), 1/3 de turba (debido a su capacidad de retención de la humedad) y, por último, 1/3 de arena de río (para conservar el sustrato aireado).

Hay especies que necesitan la adición de caliza en pequeñas cantidades, según requieran un sustrato más neutro o alcalino.

Cuándo añadir abono

Cuando observemos que las plantas no crecen o lo hacen muy lentamente, que las hojas nacen pequeñas o que las flores son escasas, convendrá que comencemos a aplicar algún fertilizante.

En invierno resultarán más adecuados los fertilizantes orgánicos como el estiércol o el compost, y durante el período vegetativo los minerales o los orgánicos como el guano.

Los abonos de fondo se incorporan antes de la plantación, mientras se prepara el sustrato, para que una vez arraigadas las plantas crezcan con más fuerza; estos abonos suelen ser ricos en fósforo.

Una vez que la planta ha arraigado, cuando se halla en período de crecimiento, se aplicarán abonos ricos en nitrógeno (que pueden ser de forma granular o de forma líquida), para que la planta crezca vigorosa.

Esta clase de abono rico en nitrógeno se aplicará varias veces mientras la planta crezca.

Para favorecer la aparición de flores, habrá que usar un abono con buen contenido de potasio.

Los abonos de liberación controlada son aquéllos cuyos elementos nutritivos se van liberando gradualmente (de tres a nueve meses).

Son fáciles de aplicar, y garantizan la nutrición de las plantas durante largo tiempo. Además, evitan el problema de las «quemaduras» por exceso que se producen a veces con los abonos de rápida liberación. Los abonos de liberación rápida se liberan por disolución en muy poco tiempo, dejando inmediatamente a disposición de las plantas todos sus componentes; se utilizan cuando se requieren resultados inmediatos.

Abonando las plantas

Identificando las deficiencias minerales

Cuando las hojas de una planta cambian de color, posiblemente sea debido a la carencia de uno de los minerales esenciales (hierro, potasio, nitrógeno y magnesio).

Falta de minerales

Hojas afectadas por las deficiencias minerales:

a) deficiencia de hierro;

b) deficiencia de fósforo;

c) deficiencia de nitrógeno;

d) deficiencia de magnesio.

La poda de arbustos

La poda de árboles y arbustos debe realizarse cuando la planta se encuentra en reposo vegetativo.

El desrame se realiza en plantas caducifolias en fase de reposo que se desea rejuvenecer y hacer que tengan proporciones más justas.

Se suprime la parte aérea, para favorecer nuevas ramificaciones.

La poda de formación consiste en darle al árbol o arbusto un porte determinado y una forma precisa.

Poda de plantas

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